19 de enero de 2017

El Chapo Guzmán fue extraditado a E.U.


¿Qué? ¿Adónde me llevan? ¿Voy al Altiplano?, preguntó Joaquín El Chapo Guzmán antes de abordar el helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana que lo trasladó al aeropuerto de Ciudad Juárez, donde despegó el avión en el que fue extraditado a Estados Unidos.


Las autoridades no respondieron; cuando lo sacaron de su celda portaba uniforme y chamarra reglamentarios, caminó con las manos esposadas hasta donde aterrizó la aeronave del Ejército.
El movimiento fue sorpresivo.

El líder del cártel de Sinaloa y capo más importante del mundo ignoraba que las puertas del Centro Federal de Readaptación Social 9 se abrieron para enviarlo a Nueva York.

La extradición se concretó un día antes del inicio de la era Donald Trump como presidente de Estados Unidos, quien ha dicho que tratará con dureza a los narcotraficantes.

“¡AH, MI AMIGO!” 


Sí. Hubo una vez, en la única entrevista que se tiene registrada en video de Joaquín "El Chapo" Guzmán, en que el capo se refiere al ahora presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, como su amigo.

El capo de Badiraguato definió con una sonrisa al magnate como “su amigo” durante una entrevista que le realizó el actor Sean Penn para la revista Rolling Stone, misma que se dio a conocer en enero de 2016.

La pregunta se motivaba por las supuestas amenazas que se lanzaron en contra del republicano desde una cuenta de Twitter con el nombre de Guzmán Loera, la cual nunca fue certificada.
En esa cuenta, supuestamente “El Chapo” ofrecía 100 millones de dólares a quien le entregara a Donald Trump.

Trump se refirió explícitamente a "El Chapo" luego de su fuga en 2015. Entonces, el magnate escribió desde su cuenta en la misma red social: "El rey de la droga en México escapó de la cárcel. Increíble la corrupción, y Estados Unidos está pagando el precio. Yo les avisé".
Y agregó que la fuga del capo provocaría que la droga que entrara al país norteamericano provendría de la frontera.

Luego de las supuestas amenazas, Trump reforzó su seguridad y contactó al FBI.

Este jueves, el líder del Cártel de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán, fue extraditado para ser juzgado por al menos 17 cargos en los Estados Unidos, donde un día después asumió el poder Donald Trump.


Para Joaquín Guzmán Loera, el 19 de enero es fecha de gloria y caída. 

En el año 2000, burló al gobierno de Vicente Fox con su increíble escape del penal de dizque alta seguridad, de Puente Grande, Jalisco; 16 años después, el 19 de enero marcó el principio de su juicio final.

La entrega de El Chapo a la justicia estadounidense parece un regalo. Fue acordada por México y Washington justo la víspera del arribo de Donald Trump a la presidencia. Una maniobra de ese calibre nunca puede quedar exenta de sospecha por motivos políticos.

La extradición de Guzmán también puede leerse como una cortesía al gobierno saliente de Barack Obama y como un mensaje firme parea el nuevo mandamás del imperio: se puede confiar y trabajar con México. Si Trump quiere, habrá colaboración, si continúa empecinado, El Chapo podría ser el último narco mexicano extraditado. Pura estrategia política.

La operación, bajo el llamado “código negro”, se dio en absoluto sigilo, por sorpresa, al más puro estilo del propio capo. Sus abogados se enteraron por los medios de comunicación del envío fast track de su jefe envuelto en celofán, con moño tricolor. El todopoderoso líder del Cártel del Pacífico es, desde anoche, huésped distinguido de una helada prisión neoyorquina.

Lo espera el infierno en vida.

La Corte Federal de Brooklyn, la misma que encabezó la fiscal estadounidense, Loretta Lynch, lo acusa de distribuir medio millón de kilos de cocaína, traficar marihuana, heroína, metanfetaminas y otras sustancias prohibidas por todo Estados Unidos, y lavar dinero.
Además, pesan contra el capo acusaciones por cientos de asesinatos y secuestros.
También lo reclama la justicia de California, Texas, Arizona, Florida y, sobre todo, Chicago.


Fuente:
Fragmento de: José Cárdenas. Milenio.com